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domingo, 14 de junio de 2015

La Historia de las Gafas de Sol


Pese a lo que muchos puedan pensar, las gafas de sol no se inventaron a raíz de las gafas de vista. 

Para conocer su verdadero origen tendremos que remontarnos a la Prehistoria, unos 12.000 años atrás. El pueblo esquimal (o inuits, como a ellos les gusta ser llamados) tenían que convivir diariamente con los molestos rayos del sol que se reflejaban en la nieve y el hielo, así que inventaron un artilugio para reducir considerablemente la entrada de luz a los ojos. 


sábado, 1 de diciembre de 2012

Historia la Moda - Segunda Parte


Después de la Segunda Guerra Mundial, en los años 50, la sociedad entró en una era de consumismo y se empezó la producción masiva en el sector de la moda.

Debido a las nuevas innovaciones tecnológicas y las exploraciones espaciales que empezaban a hacerse, el desarrollo de las fibras artificiales se aceleró, dejando como resultado una indumentaria a precios muy razonables y de buena calidad que se llamó prêt-à-porter (ropa de confección).

Gracias al prêt-à-porter  se hizo posible que la industria de la moda se desarrollara y versificara. La ropa de confección ya existía desde finales del Siglo XIX, pero se consideraba de poco valor y no estaba bien hecha, pero el en el Siglo XX con el avance de la cultura de masas y las fibras artificiales, el prêt-à-porter se ganó un respeto y contribuyó a popularizar la moda. El prêt-à-porter  proponía una indumentaria para mujeres activas y trabajadoras y llevó a la moda a un nuevo nivel de popularidad. La alta costura ya no parecía ofrecer diseños que se adaptaban al estilo de vida cotidiano y funcional de la nueva época y hubo una gran demanda de ropa nueva para el gran público. El prêt-à-porter se inspiraba en la moda de la calle para sus creaciones.

En 1950, el Secretariado Internacional de la Lana, convoca un concurso de moda y muchos jóvenes diseñadores se presentan a este certamen, enviando diseños a París. A Michel de Brunhoff, redactor jefe de la revista Vogue por aquel entonces, le fascinaron varios diseños, entre ellos los de Yves Saint Laurent,  y lo recomendó para que estudiase en la Chambre Syndicale de la Couture  (Cámara Sindical de la Costura). Saint Laurent le hizo caso y se traslado a París, pero unos meses más tarde, abandonó el curso decepcionado.










Al año siguiente volvió a participar en el concurso, esta vez resultando ganador y derrotando a un joven Karl Lagerfeld que también se presentó. El redactor de Vogue envió los diseños de Saint Laurent a Dior quien vio al instante el talento de éste y decidió sumarle a su taller. Con 18 años de edad, Yves Saint Laurent comenzó a trabajar para la firma Dior, y aunque su trabajo se basaba prácticamente en decorar el estudio y diseñar algunos accesorios, Christian Dior le eligió como sucesor en el cargo de Diseñador Jefe de la casa. Todos se quedaron muy sorprendidos de esta decisión ya que Dior parecía demasiado joven para jubilarse pero ese mismo año (1954), murió de un infarto, dejando a Saint Laurent al cargo de la empresa.
En 1957, con 21 años de edad, Saint Laurent se convirtió en el modisto más joven de la alta costura francesa. Su colección de primavera de 1958 alcanzó su éxito al prolongar el estilo New Look, que puso en circulación Dior, pero en 1961 Saint Laurent se independiza de Dior y  empieza a fusionar arte con moda homenajeando a artistas como Piet Mondrian y Tom Wesellman, creando modelos como el Mondrian Look y el Pop Art Look. En 1966 abre su primera boutique de prêt-à-porter con una línea de pantalones sastre como moda femenina.
En los años 60 la alta costura todavía controlaba las tendencias del mundo de la moda, pero se acercaba cada vez más la era de la sociedad de consumo. El prêt-à-porter  se encontraba en todo su apogeo. La Unión Soviética lanzaba su primera capsula espacial tripulada (1961) y el presidente John F. Kennedy fue asesinado (1963). Y en medio de todos estos acontecimientos la juventud buscó un modo de expresión propia. La moda futurista abrió las puertas a la moda masculina, que entonces no había tenido protagonismo y la moda pareció estar en manos de los más jóvenes. Podían oírse letras de canciones de protesta en grupos como los Beatles, Rolling Stones o cantautores como Bob Dylan. Los jóvenes cineastas exponían sus preocupaciones ante las pantallas y la moda también quiso expresarse.







Una joven diseñadora llamada Mary Quant influiría decisivamente en la moda de los años 60. Mary Quant aclamaba una ropa que se adaptara a los nuevos tiempos y empezó a confeccionar sus propios diseños. Tenía poca experiencia como modista pero muchas ganas de que la mujer independiente y liberada de los años 60 se sintiera cómoda con su nueva vestimenta. Hacía ropa al alcance de todas las economías y desde su tienda londinense popularizó sus diseños. El London Look de Quant significó la democratización de la moda moderna y barata y puso fin a los modelos caros y exclusivos imponiendo la producción en cadena de sus diseños
Mary Quant representaba una moda informal para jóvenes y difundía sus modelos a gran escala. Además, promovió un nuevo arquetipo de mujer joven y delgada, encarnado a la perfección por la modelo Twiggy que junto a la modista, popularizaron la primera falda creada hasta entonces por encima de la rodilla: la minifalda, que se convirtió en estandarte de la época. La liberación de las piernas de la mujer era símbolo de su libertad social. La minifalda era sinónimo de independencia y autonomía pero esto a la vez provocó mucho escándalo. Parte de la sociedad poco atraída a los cambios la consideró una prenda obscena.

Los jóvenes pensaron que enseñar su cuerpo era la forma más efectiva de diferenciarse de las generaciones anteriores y en 1964, se presentó por primera vez un traje de baño sin la parte de arriba, el Monokini, un bañador con tirantes que descubre totalmente el pecho, presagiando que en el futuro los pechos estarían completamente al descubierto. Esto provocó grandes escándalos. Los directivos de los grandes almacenes rechazan el producto aunque las clientas lo solicitan, los lugares que los vendían sufrieron amenazas y manifestaciones en sus puertas, y el gobierno de entonces los prohíbe totalmente, arrestando a cualquier joven que osara mostrar sus pechos en público. Solo se llegó a vender 3000 monokinis. En 1965 su diseñador Rudi Gernreich lanza el No Bra, (el antisujetador) realizado con suaves telas semi transparente sin costuras rígidas o alambres, mucho menos polémico y más vendido que el Monokini.
Gernreich, conocido como uno de los diseñadores norteamericanos más originales y polémicos de Estados Unidos, hizo de sus prendas un acto político. Junto con la modelo Peggy Moffitt y el fotógrafo William Claxton crearon un concepto basado en la incorporación del pop-art a la moda con resultados futurísticos. Su propuesta combinaba colores inusuales como el rosa fuerte con el naranja, el violeta con el rojo, y el azul con el verde, intercalado con rayas y círculos psicodélicos, donde además hacía uso del vinilo y el plástico. Sus vestidos fueron requeridos para vestir a los protagonistas de la película Space: 1999 (1975) haciendo uso de su visión futurística. Gernrich fué un gran defensor de la moda unisex vistiendo a sus modelos masculinos y femeninos con la misma ropa y afeitando sus cabezas y sus cuerpos al completo para presentar sus diseños. También fue el creador del Tanga y del Pubikini, un bikini con una ventanilla en el frente para mostrar el bello púbico. Gernrich fue proclamado como un gurú de la moda, el cual mediante el desnudo en sus prendas creo una conciencia nueva con respecto al cuerpo y al pudor.
Otros diseñadores como Balenciaga ya habían experimentado antes con materiales como plástico (1962) realizando una serie de vestidos bordados íntegramente con cuentas plásticas pero no fue hasta la llegada de Paco Rabanne cuando otros materiales como el metal cobraron importancia (1966).

Francisco Rabaneda y Cuervo, más tarde conocido como Paco Rabanne, era un muchacho español que tuvo que exiliarse en Francia con su madre después de La Guerra Civil Española, donde comenzó sus estudios como arquitecto. Su madre, que trabajaba como Costurera Jefe para la casa de modas de Balenciaga le enseñaba a cortar y confeccionar prendas de vestir mientras él aprendía a dibujar y adquiría conocimientos de la perspectiva y los volúmenes en su Escuela de Arquitectura. Rabanne pasó de la arquitectura a la moda haciendo una suma entre ambas.




Comenzó a trabajar para firmas como Pierre Cardin, Givenchy, Dior, Balenciaga o Nina Ricci entre otras, creando bisutería y botones de plástico, pero en 1966 presenta su primera colección bajo el titulo de “12 Vestidos No Usables en Materiales Contemporáneos”, una verdadera expresión artística de aquella época. Los vestidos estaban confeccionados con materiales como el Rhodoid (acetato de celulosa) o el metal. Más tarde experimenta haciendo vestidos de papel, cuero fluorescente, metal martillado, punto de aluminio y piel tricotada. La crítica especializada lo considera un Creador de Conceptos y la misma Coco Chanel lo bautiza como “El Metalúrgico”.
Hacia 1968, grupos estudiantiles de izquierdas contrarios a la sociedad de consumo provocan una revuelta estudiantil a la que se suman grupos de obreros industriales y sindicatos del partido comunista francés. Esto provoca la mayor huelga general de la historia de Francia y probablemente de Europa Occidental con más de 9 millones de trabajadores protestando por la sociedad de consumo del momento. Esto hace que el estilo pantalón se popularice a partir de esa época.

Hacia los años 70 la industria prêt-à-porter arraigó en varios países. Milán, el centro de la ropa italiana, se distinguió por anticiparse a las tendencias mediante unas concienzudas investigaciones de mercado. Como movimiento contrario a la futurista de los años anteriores, las tendencias volvieron a un aspecto más natural. La moda hippie y folk, incluyendo el pantalón vaquero, prosperaron. Los vaqueros en particular, se convirtieron en símbolo de prosperidad americana, de las estrellas de Hollywoody de la juventud rebelde. Los hippies no aceptaban la sociedad ni la moral tradicional y se fijaron en culturas y religiones extranjeras para encontrar inspiración. Hombres y mujeres hippies llevaban el pelo largo, confeccionaban sus propias prendas y vestían vaqueros desgastados. Los jóvenes de todo el mundo siguieron su estilo y todos empezaron a vestir vaqueros y camisetas.





A principios de los 70 empiezan a llegar a Francia diseñadores de todo el mundo trayendo ideas y conceptos diferentes a los occidentales. En 1973, Issey Miyake lleva su segundo pase de moda a París (2 años antes lo hizo en New York), exponiendo un nuevo concepto de moda con una estructura tradicional de la indumentaria japonesa: el concepto de “un trozo de tela”. Con esto desarrolló la idea de cubrir el cuerpo con una sola pieza de tejido y crear así un interesante espacio entre el cuerpo y la tela. Miyake sostenía que este espacio era único en todos los casos, ya que la figura de cada persona es diferente. Aunque este concepto ya lo trajo Paul Poiret en los años 20 con su diseño del kimono japonés y el pantalón de odalisca, Miyake fue pionero de una gran variedad de técnicas en la que incorporaba antiguas tradiciones japonesas. Para Issey Miyake el kimono era como un lienzo que necesitaba al individuo para terminar su obra. Solia decir: “Quien lo lleve va a darle otra visión, es una participación con la vida”.
  
Otro diseñador japones llamado Kenzo Takada decide probar suerte en París y abre su primera boutique de moda llamada Jap diseñando su primera colección a base de algodones japoneses de vivos colores. Por medio de sus estampados extravagantes y sus líneas fluidas, Kenzo pone la moda de cabeza y se le empezó a conocer como el creador del Etnic Look, por presentar en sus colecciones una mezcla folklórica única que unía cortes, formas, colores y estilos internacionales derramando felicidad en todas sus prendas. Nadie como él había logrado llevar todos los colores del arco iris al gris de la calle. Sus diseños aparecían en las portadas de revistas como Elle y se convirtió en el defensor del prêt-à-porter en los años 70 








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Debido al gran éxito de Kenzo Takada con su debut y respaldados por la prosperidad económica de la posguerra, los diseñadores japoneses finalmente consiguen subir a las pasarelas de la moda internacional y diseñadores como Rei Kawakubo, y Johji Kamamoto junto con Issey Miyake y Kenzo Takada levantaron la estética japonesa al escenario mundial de la moda consiguiendo ser bautizados por algunos historiadores como "los diseñadores de la cultura tecnológica".
En 1974 aparece Georgio Armani fundando con su socio Sergio Galeotti la sociedad que lleva su nombre: Armani. Empezó dedicándose a la moda masculina pero un año más tarde de su debut, introdujo la línea femenina de igual características y calidad que la masculina. Amani confeccionaba prendas de un estilo sobrio, elegante y sin abusar del color. Introdujo al mercado los trajes sastre sin entretelas ni forros y aportó mucho al mundo del cine cuando vistió al actor Richard Gere para su película American Gigolo (1980). Poco después la revista Time le dedicaba una portada y de esta manera Armani consigue conquistar las miradas de Estados Unidos. Estrellas de Hollywood como Robert de Niro, Benicio del Toro, Diane Keaton, Sofia Loren o Rusell Crowe querian llevar sus prendas.
En 1979, después de que Margareth Thatcher fuera elegida Primer Ministro de Reino Unido, las mujeres se insertaron en el mundo de los negocios profesionales y se preocuparon por mantener su cuerpo en forma. El mundo tenía cierta estabilidad económica y política y la igualdad de sexos fue comenzando a tener más importancia en el mundo. Las mujeres empezaron a vestir mas conservadoras buscando prendas que les diera autoridad pero a la vez  les hiciera sentir femeninas y sensuales. A esta tendencia se le llamó Power Dressing (Vestuario de Poder), mostrando una nueva posición de mujer ingresando al mundo de los hombres.
El PowerDressing se instaló entre las mujeres demostrando una nueva condición entre ellas. A diferencia de la mujer de tiempos anteriores donde se preocupaban por criar a sus hijos y cocinar a sus esposos, la mujer de los 80 quería mostrarse activa en el mundo de los negocios a la vez que cuidaban su imagen y su aspecto corporal.

Empiezan a llevarse las gruesas hombreras en las chaquetas marcando una silueta triangular para así agrandar la espalda y masculinizar a la mujer creándole una imagen más rígida como la de los hombres. Las  casas parisinas tradicionales como Chanel y Hermes volvieron a ganar posición privilegiada en el mundo de la moda satisfaciendo las necesidades más conservadoras de la época.
En 1982, la diseñadora Rei Kawakubo y el diseñador Yohji Yamamoto, (ambos japoneses) causan sorprendente impacto en el mundo de la moda occidental. Presentaron una ropa monocromática, rota y nada decorativa, que llevó a la moda al desaliño para expresar intencionalmente un sentido de ausencia en lugar de existencia. Kawakubo criticaba el concepto de glamour impuesto por la sociedad occidental y ponía en tela de juicio los esquemas tradicionales de la forma del cuerpo. Utilizaba sus colecciones para destruir los códigos sexistas a través del uso del color, las formas y los zapatos planos. Junto a Yamamoto e Issey Miyake ejercieron una corriente en la moda internacional mostrando un estilo que desafiaba el glamour, siendo austero y deconstructivo con sentimiento anti moda.
Thierry Mugler, uno de los máximos exponentes del PowerDressing rompió los esquemas de la moda en los años 80 revolucionando las pasarelas con una visión de la moda poco convencional hasta entonces. Sus diseños eran futuristas, sexis e impactantes y la estética de femme fatale (mujer fatal) ayudó a perfilar la imagen perfecta de la mujer destacando sus curvas y las formas femeninas en todos sus diseños. En 1984, Azzedine Alaia amigo de Thierry Mugler con el que compartió sus trabajos, lideró un nuevo estilo utilizando materiales elásticos de vanguardia. Su estilo era sexy pero discreto, con elegancia y buen gusto y aunque marcaba la silueta femenina lo hacía siempre sin exageraciones. La cantante Tina Turner se convirtió en la sex symbol de los 80 gracias a los vestidos de Alaia.
En esta época, prendas que anteriormente hubieran sido consideradas de uso interior empezaron a llevarse como prendas exteriores. Al contrario que la indumentaria del siglo XIX donde reinaba el volumen y la ornamentación, las prendas del siglo XX optaban por tapar lo imprescindible y pegarse mucho más al cuerpo. Como dijo Marshall McLuhan, la ropa es una extensión de la piel.

Otros diseñadores vanguardistas como Jean Paul Gaultier y Vivienne Westwood transformaron la lencería tradicional, como el corsé y las ligas, en modernas prendas exteriores expresando así el dinamismo del cuerpo humano.


Gianni Versace atrajo la atención internacional hacia la moda italiana en la década de los 80 con su exuberante y muy atrevida estética además de barroca, lujosa y al mismo tiempo practica indumentaria real. Gracias a una sagaz asociación con estrellas de mundo del espectáculo como Liz Taylor o Elthon John, Versace alcanzó la celebridad mundial en la década de los 80 y la moda por la ropa lujosa y de categoría floreció por todo el mundo.


Otros artistas del momento también fueron una gran inspiración para los más jóvenes a la hora de expresarse. En 1978 nace el grupo musical punk Sex Pistols, un grupo liderado por un joven que promovía actos absurdos y de provocación como medio de la promulgación de los cambios sociales. Los Sex Pistols cantaban a gritos y llevaban atuendos de cuero, ropa rasgada, y chapas de logotipo en las solapas. Su combinación de música y moda generó apasionados seguidores entre la generación joven.

Otro personaje influyente de la época fue Madonna, quien marcó la moda llevando en sus conciertos unos atuendos muy provocadores. Llevaba ropa interior como ropa exterior, medias de red que a veces llevaba encima de los pantalones, leggins, crucifijos, guantes sin dedos y cadenas de strass. Michael Jackson popularizó las chaquetas y pantalones de cuero e imágenes de grupos como Pink Floyd o Depeche Mode aparecían en chapitas, camisetas o gorras. El estilo de los 80 impactaba por su gran colorido, accesorios, peinados cardados y maquillaje exagerado.
 

A finales de los 80 Issey Miyake empezó a experimentar con nuevos métodos de plisados que permitieran flexibilidad de movimiento creando así una nueva técnica llamada Plisado de Prendas. Hasta entonces la técnica consistía en crear unos pliegues en el tejido y después cortar la prenda, pero Miyake invirtió este proceso cortando la tela antes de plisarla creando así artículos nuevos combinando materiales, formas y funcionalidad.
 El plisado horizontal, vertical y en zigzag, se utilizaba para producir efectos y formas arquitectónicas, y en 1993 Miyake lanzó la línea Pleats Please (Plisados Por Favor) compuesta por piezas únicas 100% poliéster de alta calidad.
La moda de los años 90 no estuvo caracterizada por ningún estilo especifico, sino que más bien, fue una continuidad del estilo de los 80, aunque mucho más recatado. En esta época se dio paso a la simplicidad y la comodidad y el prêt-à-porter adquirió una relevancia importante en la mujer. Los grupos de música de la época influyeron en la moda de vestir y las modelos como Naomi Cambell y Claudia Schiffer impusieron la moda de la delgadez seguida desde entonces por las jóvenes.
El mundo de la moda ha ido evolucionando hasta convertirse en la industria gigantesca que conocemos hoy en día, sorprendiendo al mundo  con notables progresos gracias a la tecnología de la comunicación como la televisión o internet. La gente siente pasión por llevar ropas de marca y eso hace que  las personas reconozcan la moda como algo más que llevar prendas. Como diría Coco Chanel, “la moda no es algo que existe en la ropa solamente. La moda está en el cielo, en la calle, la moda tiene que ver con las ideas, con nuestro modo de vida, con lo que está pasando”.
Las prendas dicen mucho de las personas que la han diseñado así como de nosotros mismos cuando la llevamos. Ofrece información por sí misma y sobre ellas mismas. La gente busca una forma de diferenciarse del resto así como de expresar sus sentimientos, tanto de agrado como de desagrado con la sociedad y el momento en el que esté viviendo. Que la moda parezca repetir ciertos estilos es inevitable ya que la forma del cuerpo humano limita las opciones. No obstante, el resucitar otros estilos antiguos solo nos da a entender que la gente sigue expresándose, solo que de una forma nueva del momento actual y desde un contexto social diferente, a pesar de inspirarse en colecciones pasadas o diseñadores que ya no están entre nosotros.
En el siglo XXI las personas seguirán expresando nuevas formas de ética mediante la indumentaria.
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martes, 6 de noviembre de 2012

La Historia de la Moda- Primera Parte


Es increible pensar cuanto ha cambiado la moda en el ultimo siglo... Desde mujeres que llevaban un apretadisimo corsé, hasta la moda militar que hoy en dia conocemos, puesta de moda por primera vez en los años ´40 despues del estallido de la Segunda Guerra Mundial.

A principios del Siglo XX, diseñadores de primera linea como Charles Frederick Worth, Jacques Doucet y Jeanne Paquin, seguían siendo fieles a la sensibilidad del Modernismo y su objetivo era alcanzar la máxima belleza mediante una combinación de elegancia y opulencia. Diseñaban largos corsés que distorsionaban la forma natural del cuerpo (forma de “S”) e impedían la movilidad, por lo que las mujeres siempre buscaban alivio en las prendas holgadas que solo podían utilizar en la intimidad de su hogar.

Fue Paul Poiret quien, por primera vez, propuso una línea de moda que no requería el uso del corsé. (1903). Poiret cambió el centro de gravedad de la cintura a los hombros. Según su autobiografía, no buscaba liberar a la mujer del corsé, sino buscar nuevas formas de belleza. Diseñó pantalones de odalisca (la llamada falda de medio paso) y los turbantes de inspiración oriental. Sus creaciones llevaban adornos de un esplendido y exótico estilo, y sus colores eran fuertes y atrevidos.


La moda del siglo XX evolucionó a partir de una forma encorsetada y artificial a otra más natural sustentada por un sujetador. La pintura orientalista y la publicación de “Las mil y una noches” fomentaron los temas orientales hasta el punto en el que la atención se fue dirigiendo cada vez más a Japón. La influencia cultural japonesa se llamó Japonismo. Poiret y otra casa de moda, Callot Soeurs (ambas francesas), encontraron inspiración en el exotismo de Oriente y diseñaron holgados pantalones de odalisca y el exótico kimono japonés.


Mariano Fortuny (español de nacimiento) también buscó nuevos estilos de vestir. Se inspiró en las formas y siluetas griegas para crear un vestido plisado de estilo clásico que llamó “Delphos” en el que combinaba funcionalidad con decoración. Los finos pliegues moldeaban suavemente el cuerpo y la ornamentación venía del movimiento del tejido, que cambiaba de tonalidad y brillo.


Wiener Werkstätte, fundado en 1903 por Josef Hoffmann y otros, también diseñó atuendos novedosos, como los holgados vestidos saco.
 
La revista VOGUE (1892, New York), junto con la Gacette du Bon Ton (1912- 1925, París) establecieron un sistema para informar al mundo de los nuevos avances de la moda. Fue así como se dieron a conocer diferentes artistas y diseñadores como Paul Iribe y Georges Lepape, quienes hicieron que este periodo fuera conocido como LA ÉPOCA DORADA. Poiret fue el primero en utilizar un catálogo de moda como medio para que los diseñadores mostraran individualmente su obra al mundo.
Debido a la gran cantidad de compradores y periodistas de moda de todo el mundo que viajaban a París para obtener información sobre las ultimas tendencias, en 1910 se fundó la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne, ( Cámara Sindical de la Costura Parisina) cuyo objetivo principal era controlar la programación de colecciones y evitar la propagación de mercancías no autorizadas y de imitación.

En 1914, con el estallido de la Primera Guerra Mundial, se frenó en gran parte la actividad del mundo de la moda, ya que las mujeres tuvieron que asumir la responsabilidad de las tareas de los hombres y necesitaban prendas mas holgadas y practicas en vez de trajes decorativos y complicados. La demanda de diseños sencillos y faldas cortas, hizo que el Traje Sastre se convirtiera en un artículo esencial en la moda femenina de la época.

La mujer se había aficionado a participar en el mundo exterior y gracias a la música Jazz que se hizo muy popular en esa época, surgió la afición de bailar el Tango y el Charleston. Las mujeres disfrutaban de aficiones como tomar el sol y nadar, y viajaban en automóviles cada vez más a menudo. Nació una nueva clase social conocida como Nouveaux Riches ( Nuevos Ricos) que junto a la clase alta adinerada de siempre, rigieron nuevas reglas en la sociedad.
En 1922 la imagen de la mujer cambió de forma significativa: los peinados cambiaron de complicados recogidos a un corte suelto. El largo de la Falda se acortó desde el tobillo a la rodilla y las mujeres empezaron a vestirse como chicos, como La Garçonne, que fue la imagen simbólica a la que aspiraban las mujeres en aquella época. Empezaron a conducir coches, jugar al golf y al tenis, e incluso a fumar. La nueva mujer siguió sus estudios superiores, ejerció una profesión y disfrutaba de relaciones románticas sin vacilación.

El estilo Garçonne (“a lo chico”), rechazaba cualquier realce del busto o la cintura. El peinado corto, con un ajustado sombrero campana, vestido suelto de cintura baja con la falda hasta la rodilla, simples vestidos complementados con adornos de bordados con lentejuelas, boas de plumas y varios tipos de notables accesorios, lograron un reconocimiento general que dio nombre al estilo conocido como Art Déco (1925). La ropa interior consistía en un sujetador, una camisola y medias de color carne. El maquillaje incluía labios de color carmín, polvos blancos y colorete, junto a unas cejas muy depiladas y ojos acentuados con un trazo oscuro de kohl.

La demanda de prendas deportivas creció significativamente así como el pantalón para irse de vacaciones, el traje de baño y las prendas específicas para la playa. Coco Chanel tuvo un papel decisivo en este nuevo aspecto de la moda femenina ya que diseñó ropa cómoda de líneas simples y aspecto chic, innovando con una combinación de géneros de punto y  formas que tomó prestadas de la indumentaria masculina. Causó una gran sensación con el vestido de punto y diseñó conjuntos de chaquetas de punto, pantalones estilo marinero y vestidos pantalón para playa (pijamas de playa) pero la gran contribución a la moda fue su imprescindible sencillo vestido negro (LBD). Otra de las contribuciones de Chanel a la moda, fue la idea de que la ostentosa bisutería podía representar la autentica riqueza del mismo modo que las joyas.

Otra de las mujeres influyentes en la Época Dorada de la alta costura fue Madeleine Vionnet. Mientras que Chanel era la estilista que conocía bien los medios de comunicación, Vionnet fue más bien la arquitecta de la moda. Usaba la técnica de cortar prendas a partir de un tejido de dibujo geométrico e inventó el diseño del corte al bies, el corte circular, el corte godet, el escote halter y el cuello tipo cogulla. Tambien fue la creadora del vestido de una sola pieza, inspirado en el kimono japonés.

En los años 20, diseñadores y artistas formaban equipo para hallar nuevas fuentes de inspiración. Con la influencia del surrealismo y el futurismo, la moda fue adquiriendo un diseño artístico, así como los accesorios decorativos y textiles del art déco, que surgieron de esta colaboración. Pero debido a la Gran Depresión del año 1929, muchos de los acaudalados clientes de la alta costura perdieron sus bienes y las calles se llenaron de gente sin hogar. Las clases medias que sobrevivieron ahora se interesarían más por la confección casera, y eso hizo que diera paso a una forma más natural del cuerpo en la siguiente década. En los años 30, la cintura volvió a su lugar natural, y el busto volvió a realzarse. Regresaron los vestidos largos para la noche y el cabello recuperó un largo más femenino acompañado de unos ligeros rizos.

Pero no todo sufrió una regresión. Aun se seguían generando vestidos prácticos con faldas cortas y prendas deportivas y dado a que los ricos pasaban más tiempo de vacaciones y la clase común también pasaba tiempo en la playa, el vestuario para las actividades al aire libre cobró más importancia. Las boutiques y casas de alta costura ofrecían a sus clientas ropa de baño, jerséis y pantalones deportivos, pero no fue hasta la llegada de Elsa Schiaparelli cuando empezó a utilizarse la expresión prêt-à-porter (listo para llevar).
Elsa Schiaparelli empezó su carrera como diseñadora de prendas deportivas con jerseys y ropa de playa y poco a poco fue ampliando su línea hacia la moda urbana y los vestidos de noche y fue consolidándose como una de las diseñadoras más influyentes de los años 30. Fue la diseñadora que mas directamente trabajó con artistas de su época y fué famosa por emplear un gran ingenio en sus exclusivas creaciones. El ejemplo más conocido es el famoso suéter de lana negra con un lazo blanco de trampantojo que lanzó su carrera al mundo de la moda.

Schiaparelli recibió la influencia del dadaísmo y del surrealismo y le gustaba trabajar con nuevos materiales como rayón, vinilo y celofán. Estampaba o bordaba dibujos originales de Salvador Dalí y Jean Cocteau en sus vestidos creando excéntricos vestidos y sombreros, pero en sus obras no figuraba ninguna novedad espectacular, ya que sus objetivos no aspiraban a cambiar la forma de las prendas. El hombro cuadrado y la cintura marcada, elementos característicos de sus diseños, formaban ya parte de la moda predominante de los años 30 y siguieron siéndolo durante la Segunda Guerra Mundial.

Durante la década de 1930, las diseñadoras como Chanel, Vionnet y Shiaparelli, disfrutaban del reconocimiento internacional y representaban la vanguardia del mundo de la moda, pero un diseñador masculino, abrió sus puertas en el salón de París en 1937, y logro destacar por encima de todas ellas al crear una estructura completamente moderna. Su nombre era Cristóbal Balenciaga.

Balenciaga, de nacionalidad española, abrió su primera tienda en San Sebastian en el año 1914, que más tarde se expandiría por Madrid y Barcelona. Tras la Guerra Civil Española, se vio obligado a cerrar sus tiendas y se trasladó a París, imponiendo un estilo totalmente innovador presentando una línea de hombros caídos, cintura pinzada y caderas redondas. Al contrario que muchos diseñadores, Balenciaga tenía un pleno dominio de la costura y del manejo de los tejidos, confeccionando las creaciones que bocetaba. La misma Coco Chanel llegó a afirmar: Es el único de nosotros que es un verdadero 'couturier' (costurero).

Las películas americanas también ejercieron una fuerte influencia en la moda de los años 30. Las estrellas de Hollywood que aparecían en la televisión, llevaban diseños de aspecto muy conservador y corte sencillo en comparación con la alta costura parisina, pero daban una magnifica imagen en pantalla debido a sus fantásticos materiales. La fotografía, inventada en el Siglo XIX, se fue haciendo cada vez más importante para las revistas de moda, y también fue en los años 30 cuando aparecieron las primeras fotografías a color. Toni Frissell fue el pionero de la fotografía al aire libre, con luz natural y otros fotógrafos como Man Ray, experimentaron con las diversas posibilidades de la técnica de la fotografía.

 En 1939, con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, muchos salones de alta costura se vieron obligados a cerrar y los pocos que quedaron sufrieron la escasez de material y la desaparición de clientes. En 1940 entró en vigor la orden de “limitación de suministros” que regulaba la cantidad de tejido que se podía utilizar para cada prenda. Eran necesarios cupones para comprar tejidos como el rayón, que era uno de los pocos materiales disponibles durante ese periodo, así que muchas personas tenían que conformarse en hacerle arreglos a prendas que ya tenían. En Inglaterra, la Junta de Comercio Británica encargó a la Incorporated Society of London Fashion Designers (Sociedad Incorporada de Diseñadores de Moda de Londres) que creara una gama de prendas prototipo que se ajustaran a los requerimientos de Utility Clothing Scheme (Sistema de Ropa de Utilidad), obligatorio desde 1941. Se seleccionaron 32 tipos de prendas “utility” que fueron producidas en masa. En Estados Unidos, también se reguló la indumentaria haciendo hincapié en la conservación de materiales y se fomentó la falda recta lisa, sin pliegues y quedo totalmente prohibida la falda de tipo acampanado.
Con la atención mundial puesta en todo lo que refería el servicio militar y a la defensa nacional, fue surgiendo un interés por la moda militar. La imagen de la época comprendía trajes sastre estilo uniforme y chaquetas con hombros rectos y hombreras, cintura pronunciada con cinturón grande y versátiles bolsillos.
Como los materiales para la confección de sombreros no estaba racionado, los grandes sombreros y turbantes de atrevido diseño, fueron característicos en aquella época, al igual que los zapatos de plataforma de corcho, que fueron la respuesta a la escasez de cuero.

Estados Unidos dejó su primera huella en el mundo de la moda con diseños de ropa informal de uso cotidiano y prendas de confección. A partir de los años 30, el estilo informal californiano, así como la imagen del estilo de vida de Nueva York y de los campus universitarios empezaron a llamar la atención. El debilitamiento de la autoridad parisina en el mundo de la moda animó a diseñadores americanos a ser más creativos y dinámicos y diseñadores como Claire McCardell, diseñaron una línea de prendas deportivas prácticas, de construcción simple, en punto de lana o algodón, que quedó implantada como objetivo de belleza funcional para los americanos.
En 1944, tras la liberación de París por las fuerzas aliadas, la industria de la moda parisina reemprendió su actividad de inmediato y la alta costura empezó a exhibir sus colecciones de nuevo. Nuevos diseñadores empezaron a surgir y en 1945 se proyectó el Théâtre de la Mode a cargo de la Chambre Syndicale de la Couture Parisinne (Cámara Sindical de la Costura Parisina). Esta exposición tenía como objetivo mostrar al mundo la extensión de la cultura y la creatividad francesa aplicada a la moda, para lo que se expusieron mas de 200 maniquíes en miniatura, de setenta centímetros de altura, vestidos con trajes de alta costura procedente de altas colecciones. La gira recorrió 9 ciudades de todo el mundo en un año, y cumplió las expectativas a lo largo de la gira.

En 1947, Christian Dior lanzó su primera colección, “The New Look”, con la que ejerció una gran influencia en el mundo de la moda. El resultado fue  que la alta costura recuperó su predominancia superando incluso la del periodo anterior a la guerra.


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