martes, 23 de febrero de 2016

Chanel, colaborando con el cine y el teatro

Coco Chanel no solo fue una precursora en cuanto a moda femenina se refiere sino que también irrumpió en el diseño de teatro y cine desde una época muy temprana.


A los 17 años, siendo dependienta de una tienda de lencería y encajes, soñaba con hacer sombreros para completar el atuendo de las clientas y poco a poco se convirtió en una excelente sombrerera. Diseñó su primer sombrero para Madame Barlet, y el resultado fue tal que empezó a recibir varios encargos de las mujeres más adineradas de la ciudad. En 1912 la actriz de teatro Gabrielle Dorziat utilizó uno de sus modelos en la obra “Bel Ami” popularizando así los diseños de Chanel.
   




En 1924 creó el vestuario para los ballets rusos de Diaghilev en la obra de teatro “Le Train Bleu” y cuatro años después, para la producción de “Apollo” también de Diaghilev.


En los años 30, algunos directores de cine acudieron a ella para que creara el vestuario de varios filmes que hicieron época, como “The Blood of a Poet” (Jean Cocteau- 1930)

En 1931 conocio a Samuel Goldwyn (productor de cine estadounidense y co-fundador de la Metro Goldwyn Mayer) quién le ofreció diseñar el vestuario para las estrellas de cine de la compañía cinematográfica dos veces al año en Hollywood.

Chanel viajó a Estados Unidos y confeccionó la ropa de Gloria Swanson en “Tonigt or Never” (1931) y de Ina Claire en “The Greeks Had a Word for Them” (1932). Por otra parte, Greta Garbo y Marlene Dietrich se convirtieron en sus clientas privadas.

  


Su experiencia en la producción de vestuario para películas norteamericanas le generó un gran odio por la industria del cine y la cultura de Hollywood. La diseñadora declaró: “Hollywood es la capital del mal gusto y es vulgar”. La prensa especuló con que “había abandonado su trabajo porque sus vestidos no eran lo bastante sensacionales”

Aun así, la diseñadora continuó trabajando para películas aunque esta vez para películas francesas como “Las reglas del Juego” (1939- Jean Renoir) en la que figuró como La Maison Chanel.


La casa Chanel se vio amenazada por su mayor rival en el mundo de la moda Elsa Schiaparelli, cuyos innovadores diseños estaban repletos de detalles festivos y surrealistas llegando a general gran entusiasmo en el mundo de la moda. Al sentir que estaba perdiendo prestigio, Chanel colaboró de nuevo con Jean Cocteau en las obras de teatro  “Orphée” (1926) , “Antigone” (1927) y “Oedipe Rex”(1927), siendo ésta última muy criticada por el vestuario que diseñó para los personajes de la obra. La prensa escribió: “los actores estaban envueltos en vendajes, parecían momias ambulantes o víctimas de algún terrible accidente” .



Durante toda su vida la diseñadora ha estado muy ligada al mundo del cine y del teatro, además de convertirse en una de las mujeres más influentes de la moda del siglo XX dejando un legado tras de sí de prendas de estilo simple e innovadoras.


Fue la creadora del traje sastre femenino, la combinación de prendas en blanco y negro, los cinturones de cadena, las camisas de cuello y puños blancos, las joyas de bisutería ostentosa, la utilización de tejidos de punto y algodón para vestidos y jerseys. 

También fue la creadora del vestidito negro (LBD) y el bolso acolchado de cuero con costuras visibles inspirados en las chaquetas que utilizan los jinetes. Además Chanel fue una de las promotoras del uso del cabello corto como signo de liberación femenina y el nuevo estilo de vida. El tweed, las camelias y el uso del negro son otros de sus iconos que han hecho leyenda en la diseñadora.



La última contribución de la casa Chanel ha sido en la película “The Clouds of Sils Maria”, (estrenada recientemente en el Festival de Cannes) donde se pueden apreciar la huella de la diseñadora en los vestidos de tweed que lleva la actriz Chloë Moretz, en las joyas que lleva Juliette Binoche, e incluso en el maquillaje que lleva Caroline de Maigret, inconfundible con el look de la casa. 



Carrie Bradshaw, algo más que un personaje de televisión


Carrie Bradshaw es la protagonista en la serie televisiva “Sexo en Nueva York” encarnada por la actriz Sarah Jessica Parker, y que escribe para revistas de moda. Es una chica fiestera y adicta a la ropa que se ha convertido en todo un icono de moda desde su primera aparición en la gran pantalla en 1998 hasta nuestros días.

  


Su directora de vestuario Patricia Field, explica que “el éxito del estilismo de Carrie radica en mezclar colores, texturas, estampados y también presupuestos”.  La principal característica de la directora de vestuario es conseguir la mayor diversidad posible a la hora de combinar prendas de alta calidad con aquellas de más baja calidad. 

  

  

“Carrie Bradshow no solo tiene en su armario prendas de grandes diseñadores como Louis Vuitton, Ralph Lauren o Christian Dior, sino que también tiene sitio para blusas de Zara, faldas vintage encontradas en una boutique recóndita de Brooklyn o unos vaqueros de José Castro”, comenta Patricia Field. 

  

 

“Carrie lo mismo se planta en una fiesta con un vestido estampado de papel de periódico, que se pone un carísimo traje de alta costura para ir a cenar a un Burger”

“Puede vestir tranquilamente  con una camiseta de Zara, un bolso de Louis Vuitton y joyas de Cartier, sin olvidar sus preciados zapatos de Manolo Blahnik, que son siempre la guinda del pastel” 


      


Una de las prendas más icónicas del personaje es la falda de tul que aparece en la cabecera de la primera temporada que la directora de vestuario encontró por 5 dólares y que H&M reprodujo y lanzó a la venta hace varios años.  Ni que decir tiene que se agotaron en seguida.



Otra prenda fetiche son sus zapatos, de todas las formas, alturas y colores. Sus diseñadores favoritos son Christian Louboutin y Manolo Blahnik. Nunca sale de casa sin uno de ellos. A este último se le dedicó un episodio entero convirtiendo así al diseñador en todo un mito. Su pasión por los zapatos era tal, que Mr Big le pidió matrimonio con unos “manolos” azules en vez de con el tradicional anillo. Este modelo se agotó en las tiendas de la firma nada más lanzarse el capítulo









Carrie también puso de moda antes que nadie la tendencia “crop”. Ya sea con pantalón pitillo, con traje masculino o con falda, el ombligo de la protagonista casi siempre luce al descubierto.

 


  

Los complementos son otra de las adicciones de Carrie, ya sean flores, pañuelos, broches o collares, la protagonista siempre los incluye en su vestuario. Aunque los bolsos son lo que más abunda en su armario.
  


  

Puso de moda el clutch “Power Silver Shade” de Swarovski, el bolso “Baguette” de Fendi y el collar de Alex Woo que lleva el nombre de “Carrie”.

La estilista Patricia Field ha convertido a este personaje en todo un icono de la moda y la televisión revolucionando la forma de vestir. Su clave siempre ha estado en ir siempre un paso por delante a lo que se iba a llevar, arriesgando y combinando todo tipo de prendas y complementos.

La serie de televisión ha tenido tal éxito, que se hicieron dos películas con las cuatro personajes principales como protagonistas. Cuando se lanzó el film, la ciudad de Nueva York se convirtió en uno de los principales reclamos turísticos contratando la ruta por sus escenarios. Hoy en día, aún sigue habiendo fanáticos que contratan este tour.



Audrey Hepburn, un icono de moda


Hablar de Audrey Hepburn es hablar de todo un icono de moda de los años 50 y 60. Considerada por la American Film Institute  como la tercera mayor leyenda femenina del cine estadounidense, Audrey es mundialmente conocida por su estilo elegante y por su imagen indiscutible de belleza clásica y atemporal.






A mediados de los 50, Audrey ya era una de las mayores estrellas de Hollywood y se convirtió en un icono de moda. Su estilo, tan personal y elegante, era admirado e imitado por todas las mujeres de la época. Tenía un físico muy especial. Era delgada y de apariencia frágil, y una de las actrices más guapas del momento. Todas querían parecerse a ella. Sus vestidos y sus peinados fueron muy imitados, al igual que la forma de sus cejas.

Su look era discreto, elegante y poco ostentoso. Desprendía glamour y sencillez y un estilo muy chic. No abusaba del maquillaje ni de las joyas y casi siempre llevaba zapatos planos, tipo bailarinas o merceditas.


En 1954, conoció a Hubert de Givenchy, quién la vistió por primera vez para su película “Sabrina”. A partir de entonces Givenchy se convertiría en su gran amigo y mentor.


El diseñador conocía mejor que nadie la silueta de Audrey y la vistió para muchas de sus películas y también en la vida real. Audrey fue la musa de Givenchy durante más de 40 años, formando uno de los dúos más memorables del cine y la moda. Incluso creó un perfume inspirado en ella llamado L´Interdit.

Su silueta y los maravillosos estilismos del diseñador, la convirtieron en un símbolo de sofisticación y elegancia. 


Su imagen radico en la elegancia natural y en la no ostentación de joyas ni vestuario. Su carácter también fue admirado por muchos sobre todo en el ámbito social en el que se movía. Muchas marcas le ofrecieron que fuese la imagen de sus productos pero ella siempre los rechazó. Se mantuvo fiel a su modisto Givenchy desde el principio.


A Audrey le encantaban los vestidos de cortes rectos y en colores lisos, los trajes chaqueta tanto de pantalón como de falda, las faldas con vuelo combinadas con camisas lisas o jerseys de cuello cisne, los pantalones capri, los pichis y las gabardinas.

Fue gran amante de los accesorios. Le gustaba lucir  pañuelos en la cabeza, sombreros y gafas de sol.

   


 

Sus estilismos de fiesta eran increíbles: faldas de vuelo, vestidos con adornos y brocados, hechos de tejidos ricos como el tul, el raso o el tafetán…

Sin duda una de las imágenes más recordadas de Audrey Hepburn es la escena donde se encuentra en frente del escaparate  de la joyería Tiffany´s en su película “Desayuno con Diamantes” (1961), luciendo un vestidito  negro diseñado por Givenchy.



Audrey puso de moda el vestidito negro, también conocido como LBD (Little Black Dress) al llevarlo en esta escena, pasando de ser un símbolo de la jet-set a convertirse en la prenda imprescindible del fondo de armario de toda mujer, sin importar su clase o distinción.

El vestidito negro es símbolo de elegancia y glamour que encarna valores tan diversos como la independencia, la clase y el respeto.


Todo lo que hacía Audrey Hepburn, parecía tener influencia en la sociedad de entonces y también en la de ahora.

Se dice que gracias a ella, los perritos Yorkshire terrier se convirtieron en la raza de moda y que la idea de llevar este perro con lacitos y abrigos de punto, surgió de ella.